En busca de la paciencia.
D urante la pandemia, tomé la decisión de trabajar en algo que, aunque parecía sencillo, resultó ser un desafío mucho mayor de lo que imaginaba: la paciencia. Pensaba que bastaría con hacer algunos ajustes en mi rutina diaria, pero rápidamente entendí que la verdadera paciencia no es algo superficial, ni una habilidad que se adquiera de manera rápida. Se cultiva desde lo más profundo, como una semilla que debe ser regada y cuidada con esmero. Me propuse realizar cardio y pesas todos los días, meditar al despertar, antes de dormir, e incluso en el mediodía. Estos momentos de pausa me permitieron ver la vida desde otra perspectiva, con más calma y menos prisa. La simple observación de las pequeñas cosas diarias me mostró cuán profundamente nuestras experiencias están relacionadas con los cambios internos que estamos dispuestos a hacer. Lo que parecía un esfuerzo enorme se transformó en una oportunidad de transformación personal. Con el sistema nervioso más calmado, mi pacien...