Te eliges y el resto encaja:)

A veces, que no te elijan es el empujón que necesitas para elegirte a ti misma. Es dejar de pelear con la realidad y aceptar que no se trata de buscar explicaciones para consolar el alma, sino de abrazar la aceptación, incluso cuando incomode.

Te comparto esto porque en una de mis meditaciones del año pasado, me encontré de frente con todos esos recuerdos de las veces que me sentí "dejada de lado". Y aprendí que ese nudo en el pecho no se esconde en un cajón; se mira a los ojos y se acepta. Sé que al principio el proceso es doloroso. Te quedas atrapada en un laberinto de preguntas que no tienen salida, buscando respuestas que no están ahí fuera. La respuesta real aparece cuando te haces la pregunta más valiente: ¿Te eliges tú?

¿Qué pasa cuando el plan se rompe? ¿Te eliges? ¿Qué haces cuando la vida te cambia las reglas del juego? ¿Te eliges? ¿Y cuando los demás no te ven, tú te ves a ti misma? Cada vez que una puerta se cierra, es el universo pidiéndote que vuelvas a casa, a tu centro. Es un recordatorio de que tu valor no es una moneda en manos de otros; es algo que solo tú decides.

Mírate un momento: ¿Quién eres cuando nadie te observa? ¿Cómo te susurras a ti misma cuando las cosas van mal? ¿Cómo mimas ese jardín que llevas dentro? Elegirte es la llave más poderosa que vas a tener nunca, y lo mejor es que es solo tuya. Es un superpoder que se activa precisamente cuando el ruido de fuera intenta decirte que no eres suficiente.

Elígete, porque ya eres una mujer completa, llena de luz y con una fuerza increíble para reconstruirte desde el cariño. Yo estuve ahí, sintiendo ese vacío, y en cada una de esas veces aprendí a elegirme. 

Ojalá tú también te atrevas a usar esa llave. Ojalá abras tu propia puerta, porque es el único hogar al que siempre podrás regresar. Al final de todo el camino, siempre has sido tú.

Cuando finalmente aprendes a elegirte, el hecho de que alguien no lo haga deja de sentirse como un proceso doloroso que debes "superar". Ya no es una montaña que escalar ni una herida que sanar; se vuelve algo normal, algo que simplemente es. Al quitarle ese peso, tu atención deja de estar en el vacío y se pone, de forma natural, en quienes sí están ahí. Porque el día que te eliges de verdad, se te abren los ojos y te das cuenta de que siempre hubo personas que sí lo hacían, pero quizás no podías verlas porque estabas demasiado ocupada mirando la puerta que no se abría.

Es como si se te quitara un peso de encima que ni siquiera sabías que cargabas. Dejas de ver el "no ser elegida" como un examen reprobado y lo entiendes como un filtro natural de la vida. Ya no pierdes energía intentando convencer a nadie ni analizando qué hiciste mal; simplemente comprendes que tu frecuencia y la de esa persona no coinciden, y eso está bien. Al final, elegirte no te vuelve alguien solitaria, sino alguien consciente, permitiéndote disfrutar de los lugares que ya están llenos de cariño. El mundo, poco a poco, empieza a tratarte con el mismo amor con el que tú decidiste tratarte a ti misma. :)


Eligete dama y caballero.

xoxo muaaaaaash, besitooo y abrachio! 


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