La mirada hacia el interior

Las situaciones que experimentamos en nuestras vidas tienen el propósito de impulsarnos hacia la evolución; sin embargo, esto requiere un nivel significativo de introspección. Nuestras primeras enseñanzas están orientadas hacia el exterior: nos nutrimos de todo lo que vemos, escuchamos y crecemos rodeados de una infinidad de información que utilizamos. Empezar a mirar hacia dentro es una decisión que solo se toma de manera consciente. Nuestro cerebro está programado con estructuras que adquirimos a lo largo del tiempo, y continuamente seguimos sumando nuevas programaciones. Este proceso ocurre de forma consciente o inconsciente mientras absorbemos creencias. 

Si tu programación está basada en la crítica destructiva, los juicios, el mal humor, la sensación de insuficiencia y la creencia de "yo bien, tú mal", es momento de reflexionar. La crítica destructiva es la insistencia en señalar lo que hacen los demás porque te causa incomodidad. Quien como costumbre lo hace no acepta que la incomodidad es su responsabilidad; por el contrario, cree que los demás deben cambiar, y por eso los critica. El que proyecta juicios sobre otros, está imponiendo sus propias creencias en los demás. 

Vivir bajo la percepción constante de que los demás están equivocados y tú estás en lo correcto es agotador. "Él está mal porque se arregla demasiado, nadie se fijara si en algun momento se viste para una ocacion especial", "Ella está mal porque hace deporte y lo hace por presumir", "Él está mal porque le gusta pasar más tiempo en casa", y así sucesivamente, son solo reflejos de cómo las personas eligen vivir a su manera sin causar daño. Es mucho más fácil proyectar nuestras creencias en los demás que aceptar que nos incomoda que el otro viva desde su autenticidad. Pensamos que esa incomodidad es culpa del otro y, por lo tanto, el otro debe cambiar para que nuestra percepción de incomodidad desaparezca. Aceptar que tal vez somos nosotros los que estamos equivocados es un golpe fuerte para el ego, porque implica que debemos hacernos cargo de nuestro caos emocional. Afrontar nuestras inseguridades y saber que somos responsables de ellas es desafiante, pero necesario, si no queremos seguir proyectando en los demás lo que debemos trabajar internamente. 

El sufrimiento es una emoción que debe tratarse con cuidado para no caer en la comodidad de sentirnos víctimas . Sufrimos por miedo. Todo vínculo que establecemos, en un principio, nos causa sufrimiento hasta que aprendemos a gestionarlo. El miedo es una emoción que de forma constante se proyecta, requiere ser observado constantemente, al igual que el ego, para evitar que no sea los unicos motores de nuestras acciones. 

Hacerse cargo de lo que sucede en nuestro interior es el mejor regalo que podemos darnos. Es fundamental dejar de culpar al otro por nuestras heridas y empezar a observar qué es lo que realmente nos duele en cada experiencia. Hace poco compartí que las personas juzgan a otros por tomar ciertas decisiones y los califican de "malas personas". "Es una mala persona porque no respondió mi mensaje", "es una mala persona porque prometió que siempre estaríamos juntos y no lo cumplió", "es una mala persona porque fue infiel", "es una mala persona porque nuestra relación se volvió tóxica". Nos centramos en el acto, pero no en lo que nos genera. ¿Por qué pones esa responsabilidad en el otro? Son tus emociones, ¿Qué harás con ellas? ¿Cómo te permitirás gestionarlas? Son tus emociones, y necesitan que les prestes atención. 

Centrarse en lo que permito, hago y siento nos ayuda a conectar con todas las partes de nosotros mismos que nos llevan a repetir ciertos patrones en nuestra vida. Las personas cambian, pero la situación se repite. Ya no se trata de que el otro haga algo que nos afecta, sino de preguntarnos: ¿Por qué sigo eligiendo lo mismo? Apuntar los errores de los demás no resuelve nada. Entonces, ¿Cuál es el siguiente paso? Volver la mirada hacia uno mismo, identificar qué está ocurriendo. Recordemos que estamos en un mundo lleno de posibilidades. Siempre tenemos la opción de decidir; continuamente estamos eligiendo entre una cosa y otra. Solo hace falta estar atentos.

Asumir la responsabilidad nos vuelve más conscientes de nuestra vida. No es necesario esperar a que sucedan momentos de crisis o destrucción para priorizar tu bienestar. No tienes que permitirte tocar fondo para decidir darte el espacio de profundizar en ti mismo y conocerte mejor. A nivel personal, sé que al principio no es fácil; a mí me costó muchos momentos de tristeza, pero créeme: eres el único responsable de tu felicidad. La relación contigo mismo debe existir para que tu experiencia en la vida sea más llevadera. No te digo que no habrá momentos difíciles, pero te aseguro que los enfrentarás de manera diferente y no serán tan devastadores. Solo hazte responsable. 




Si llegaste hasta aquí, te mando un beso.💋

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