Comprenderme fue mi primer acto de amor.
Siento que cuando uno empieza a crecer y no encuentra herramientas a su alrededor para comprender lo que está ocurriendo dentro de sí, se siente incomprendido. Eso pasa. Cada vez que las personas tienen la oportunidad de conocer mi mundo interno, siempre surge la misma pregunta: ¿por qué mi interés en estas cosas? porque ser comprendido es como la ligereza de una caricia después de haber sido lastimado por mucho tiempo.
Cuando tenemos la capacidad de identificar nuestras emociones, se vuelven más fáciles de tratar. Cuando actuamos en medio de la incertidumbre, no hay conciencia. Lo que sentimos tiene una raíz, y lo que somos tiene un punto de partida. Cuando carecemos de información, nos sentimos nublados, y caminamos por la vida con una neblina que solo puede disiparse cuando sabemos el nombre de cada cosa.
Llevo varios años en esto, y cada día que pasa siento que no sé tanto… y no quiero pensarlo demasiado, porque siento que mi curiosidad se apagaría. No sé tanto, por eso quiero saber más.
Hace poco identifiqué algo que hacía sin ser del todo consciente, pero que me ayudaba a cambiar la energía que compartía con otras personas. Entendí que cuando llegamos por primera vez a un lugar, seremos observados. Hay personas que nos recibirán con calidez y crearán un vínculo, y otras que desde la distancia activarán una forma de actuar fría y distante.
Resulta que, dentro de mi sistema, tengo una creencia firme: quién eres, no define quién soy. Mi autoconcepto se basa en que soy respetuosa y comprensiva. Que tú no lo seas conmigo, no cambiará cómo accionaré. No decides cómo seré frente a las situaciones. Si me tratas de cierta forma, yo te trataré desde lo que soy, no desde lo que tú haces.
Cada vez que me encuentro en esos escenarios, una conversación incómoda puede cambiar las suposiciones de la otra persona. Cuando somos conscientes de cómo reaccionamos, todo cambia. Preguntar: “¿Sucede algo? ¿Te incomoda algo de lo que soy?”, abre un canal que el otro no espera. Tal vez la otra persona espera que, si te trata con frialdad, tú hagas lo mismo. Y en ese momento entrarías en su juego. Pero cuando tienes claro tu autoconcepto, actúas desde tu esencia.
La comprensión no se basa en tolerar, sino en dejar de actuar impulsivamente frente al comportamiento de los demás. Soy comprensiva, sí, pero con límites. Hay cosas que son un cierre, y eso no me impide comprender.
Puedo comprender lo que haces, pero eso no significa que no sepa quién soy y qué es lo que permito.
Siento que todos tenemos algo que aprender de los demás, y que otros también pueden aprender de mí. Porque debemos dejar de tomarnos las cosas de forma personal y aprender a identificar nuestras emociones. Hacernos más preguntas en lugar de juzgarnos. Hacernos más preguntas para cambiar. Preguntarnos, investigar y abrazar quienes somos.
Conociéndote, puedes conocer a los demás desde una mirada diferente.
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